9/9/08

Relatos de calor (6)

¿De verdad yo era una niña? Es decir, mis actos, ¿se podían considera inocentes desde un buen punto de vista (o al menos, no uno demasiado malo)? No lo sé.
Estaba más que perdida, y lo realmente triste, es que ya, no sentía nada.
¿A quién debía yo echar la culpa? Estaba claro (¿no?), yo no tenía porqué creer ser, ni muchísimo menos, la mala.
Tan sólo podían culpabilizarme de ser una niña, y ni eso ¿verdad? Dime, verdad, ¿si o no?
Uf… por entonces yo ya andaba despidiéndome de la cordura. Sobretodo cuando mi gran compañera, enseñándome su rostro, animadamente, me invitó a ser amigas. Estaba claro, ya formaba parte de mí.

No hay comentarios: