“...En cuanto a lo de ser soñador, te conozco de sobra para saber qué te pasa. No quiero yo matar a ti la fantasía, la imaginación y esa fuerza creadora tan propia de la juventud. ¡Ni mucho menos! Aún te dejo un margen enorme para soñar. Lo único que te pido es que no te escapes de la realidad; que no te refugies en un mundo soñado; que no te acostumbres a lograr en sueños lo que rehúyes conquistar en la vida real, con tu propio esfuerzo. Creo que me entiendes. Es que hay un tipo de soñador, que nace de la cobardía y se repliega ante la dureza y dificultades de la vida… lo cual es el mayor obstáculo para lograr el “hombre” que pretendemos. Que tus sueños sean estimulantes: que te lancen a la lucha por convertirlos en pedazos de vida palpitante. No sueñes lo que se escape del radio de acción de tus posibilidades. Siendo así, sí, hombre, sí; sueña todo lo que quieras...”
(José Luis Martín Vigil).
8/9/08
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1 comentario:
La vida sale al encuentro (I)...
Primer relato de los dos que colgaré.
El mejor libro de todos.
Los sueños, todo lo que son. Perfecto.
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