9/9/08

Relatos de calor (5)

Me acostumbré. Una especie de sombra acudía desde hace días a lo que parecía haberse convertido en nuestra cita. Ni siquiera hablaba, ni se movía. Dudaba si era una persona u otra de mis invenciones. Tampoco me molestaba. Estando allí, sola, poco preocupa. Poco duele, más de lo que ya dolía. A ratos hablaba, aunque no estuviese. O… cantaba, aún sabiendo que nadie me escuchaba.
Hice de mi entorno, un palacio real donde solo habitaba yo. Convertí, a espesas, todo en mío, o al menos eso creía yo. Tenía el poder, el control. Sabía que no podía hacer más daño…
Pero me equivoqué. Hice mal en acostumbrarme, aunque solo fuese el principio del fin.

No hay comentarios: