8/9/08

Relatos de calor (3)

Aprendía a entretenerme con alguna que otra cosa que encontraba a mí alrededor; hacían sentirme un poco menos desgraciada. Ni siquiera sabía si estaba bien, tanto tiempo llevaban allí aquellos “juguetes”, y yo solo los vi entonces, que… Pero me daba igual, ya nada importaba.
¿Cómo voy a préstale algo de atención, si no sabía del todo bien si seguía viva? Qué lástima, qué lastima tan grande. ¿Merecía yo aquello? ¿Tanto mal había hecho como para recibir tal castigo? …¿Por no arrancar cualquier cristal afilado que podía tocar con la punta de los dedos y acabar con tanto sufrimiento?
Eran infinitas, y cada vez se hacían más y más, aquellas preguntas que invadían mis adentros, milímetro a milímetro. Pero es que ya, no quedaba nada.

No hay comentarios: