Así que sí, lo de la otra noche no fue sólo un sueño. Ya me estaba yo quedando tarada de pensar que habíamos dejado de ser dos.
Me sorprendes, ¿lo sabías? A cada ramo de flores, caja de bombones, o similar, más y más. Por supuesto, metafóricamente. Nosotros siempre estuvimos por encima de todo eso. Por encima del amor, y de la felicidad.
Estoy deseando volver a bailarte aquella tonta canción mientras el cepillo, a modo de micrófono, escurría y salpicaba dentífrico por todas partes. ¿Recuerdas lo que te reías cuando ponía esa cara de casualidad inesperada al caérseme la toalla? La primera vez que lo hiciste, la primera vez que pude deletrear tu sonrisa milímetro a milímetro, fue la primera vez que sentí plenamente estar viva. ¡Dios mío, parecía una prostituta de lujo intentando camelar al peor y más pez gordo de todos los ricos lujuriosos jugadores! Parecía estar a tus pies. Y lo estaba.
Nada de nadie. Nunca lo fui y nunca lo seré. Todo de ti.
26/10/10
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario