Hoy ha llovido. Ocurre a menudo desde que oigo latir más fuerte tu corazón. Digo oigo, como digo siento, o noto, o aprecio. Y digo corazón, como digo tú.
Hace mucho que no sé de ti, y mira que estás en mí, cosa que de vez en cuando olvido.
¿Seguirás enamorado? No de mí, eso nunca has dejado de estarlo. Me refería a ella, y a esos suaves, grandes y carnosos labios rojos. Fíjate, que me los sé de memoria. No te mentiría si te confieso que los he besado. Evidentemente, no como tú, eso es otro cantar. Más o menos como el que te dedico cada noche en el espejo del servicio donde un día me reflejabas.
Seamos francos, me echas de menos. No tanto como yo a ti, algo a lo que ambos nos enfrentamos. Pero no te has olvidado de mí, y eso me alivia.
¿Sabes? Menos mal que te fuiste tan repentinamente, sin despedirte ni nada, a pesar de que tú jamás me dejas. Pero, gracias a Dios, fue rápido. No me dio tiempo a contarte que iba a cambiar, a ser perfecta, para en Junio, coger un autobús que me llevara a ti. Y ríete, no lo he hecho. Sigo siendo la misma loca que te quería.
26/10/10
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario