Duele.
Duele mucho.
Y no puedo hacer nada por cambiarlo.
Pero… ¡eres tan pequeñita!
Ojala pudiera protegerte toda la eternidad.
Ojala pudiera resguardarte bajo mis brazos de algodón y rezar a Dios por un mañana mejor.
Así... siempre.
Contigo.
Ojala pudiera arroparte con mi manto de seda mientras te acaricio.
Y poder ser feliz con el fin de cuidarte para siempre, al saber que te tengo a buen recaudo y que nunca, vida mía, sufrirás.
Ojala pudiera besarte cada noche.
Ser yo la primera y la última persona.
Estar totalmente segura de que jamás te pasará nada malo, que jamás caerás.
Jamás.
Yo te cuido.
Y sabes que lo haré para siempre.
Ojala, ojala, ojala…
Pero no puedo.
No, no, no.
No puedo pretender que esto sea así.
No, aunque desee con todas mis fuerzas tenerte sola para mí.
Cuidarte para que nadie, nunca, te haga daño.
No puedo.
Un día tú volaras.
Y yo...
No podré pararlo, porque ni siquiera me daré cuenta.
¡Eres tan pequeñita!... me encantaría cuidarte para siempre.
(Why_always).
23/7/08
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Felicidades por este trabajo tan maravilloso que estas llevando a cabo , me has dejado impresionada y emocionada al ver el acceso a mi blog en ese tuyo que ahora mismo lo coloco en el mio ..un bso muy grande y ánimo no lo dejes .
Me encantaría cuidarte para siempre…
Este relato lo escribí para Esther, basándome en su pequeña Isabel. Me inspiraba demasiado.
Hoy es para ti “mon petit crocodile”. Jamás pensé que llegaría este día. Tan pronto, tan tarde… ¡Tú taaaaaaaan pequeñita! Inofensiva. Mía. Te adoro.
Para todos aquellos que queráis cuidar a vuestros pequeños, para siempre.
Publicar un comentario