No sabía llorar.
Así comienzo este breve relato que invento mientras mis dedos, acompañando la melodía, bailan.
Les cuento la historia…
Esto era un chico.
Uno como todos, como ninguno.
Un chico que lo único que hacía, era intentar lograr saber del significado de su vida, el porqué de su existencia. O bueno, con palabras más apropiadas: esperaba a que el significado de su vida, el porqué de su existencia, le encontrara a él.
No se portaba mal con nadie, ni daba qué preocupar.
En boca de nadie, en boca de todos.
Él. Solo estaba.
Sin más.
Hasta aquí, lo fácil.
A partir de aquí, el infierno que este chico sentía dentro de sí.
Sufría. Mucho.
Hasta más no poder.
El corazón se le desgarraba del pecho cada noche.
La sangre dejaba de correr por sus venas.
Sufría.
Más y más.
No gritaba, no corría lejos, no se enfadaba, ni se subía por las paredes.
No.
Sufría.
A pesar de que lo único que quería, lo que añoraba y deseaba a cada luna, a cada amanecer, era llorar.
Pero… no podía.
No sabía llorar.
No tenía lágrimas.
...O puede que no le quedaran.
(Why_always).
23/7/08
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1 comentario:
El chico que no sabía llorar...
Uno de mis grandes textos (y digo grandes, porque ha enseñado a las personas indicadas, la idea principal).
Diego, tú me invitaste a escribir. Muchísimas gracias. ¿Cielo? ¿Infierno? ...¿Dónde quedas ahora?
Para todos aquellos que no sepan llorar.
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