Me gusta:
Soñar.
Cuando me doy cuenta de que esto es solo el principio.
La lluvia.
Abrazar a amigos que llevo sin ver tiempo, o que simplemente echo mucho de menos.
Cuando me pinchas con los pelillos de la barba.
Que me entiendan.
Creer.
El veintisiete de cada mes.
Cuando se te cansan los brazos.
Cuando hacemos tonterías.
Sentirme orgullosa de mi misma.
El miedo o pavor que siento al meterme en la piscina y luego no salir hasta que acaba el verano.
El cuarenta y tres (bebida alcohólica).
Sonreír.
Los abrazos de Sergy.
Tu voz.
Cuando te pido que me arregles algo y me lo estropeas.
Las noches de verano, las ganas que te tengo.
Besar con los ojos.
Cuando hablamos de Elvira.
Cuando me esperas en el sitio que no habíamos quedado.
Leer.
Cuando me siento incómoda por si tú te sentirás y me besas sin mediar palabras haciendo desaparecer mis miedos.
Pensar.
El verano.
Cuando estamos en familia.
Hablar con María por teléfono.
Viajar, mientras las horas pasan y pasan.
Ganarte al sing-star.
La tortilla de mi madre.
Buscar sitios.
Hacerte reír.
El olor a maría.
Meditar.
Picarte.
Fátima.
Ver Los Serrano.
Lo que siento cuando estoy bajo la lluvia, esa sensación inexplicable.
Los momentos especiales.
Imaginar.
El silencio profundo de Esther.
Las pajas furtivas.
Irme de compras con mi madre.
Las fiestas de San Lorenzo.
Cuando te pones a mil por hora e intentas disimularlo.
Cuando pasa algo, digamos, sobrenatural y me miras esperando una respuesta mía.
Sentirme libre contigo.
Recordar lo fácil que fue.
Cuando la tierra se enfada.
Todo lo que conlleva mi manera de hacer las cosas.
Ver, asombrada, lo rápido que pasan las nubes.
Los veranos rellenos de gominolas.
Alicante.
Las tormentas.
Sentirme querida.
Cuando me llamáis los viernes por la noche con una broma no preparada.
Que te guste la cara que pongo cuando digo: ¡se ha salido!
Decirle a la gente que eres mi novio.
El invierno.
Los recuerdos con sabor a caramelo.
Cuando dices algo incoherente.
Tu olor.
Saber que tenemos cosas en común.
Cuando hacemos guarradas y me doy cuanta de que son guarradas de verdad.
Los lugares donde el tiempo al pasar se pilla los dedos.
Las palabras.
Pensar, Esther, que algún día irás al cine con él.
La cara de salido de Jose.
Pensar, y si…
La sonrisa que me pone Laura.
Cuando me río y no puedo parar.
Saber que no hay nadie como yo.
Los sueños que se vuelven locos.
Cuando pienso en el día de nuestra boda.
Observar por la ventana la primera nevada del año.
Lo que siento cuando entro en la estación cantando a grito pelao mientras aporreo mi guitarra eléctrica imaginaria y la gente se gira sin poder evitar una gran sonrisa.
Cuando el cielo parece una tela rota.
Dibujar ángeles en la nieve.
Los chicles de todos los sabores.
Lo inesperado, lo impredecible.
Escribirte una canción.
La niebla.
Cerrar los ojos y comprobar que sigues ahí.
Llevar ventaja, saber más que los demás.
Los escondites nocturnos.
Que me entiendan.
Hablar de cosas importantes, o no.
Encontrarme a Diego.
Cuando te pones sentimental.
Comprar algo que sé que voy a terminar tirando a la basura.
El viento.
Aprender del silencio.
Sevilla.
Cuando me dices que te hago feliz.
Componer.
Lo extraño.
Pensar en Elvira.
Todo lo que se considere un acercamiento.
Cuando nieva y no hace frío.
El amanecer y el anochecer visto sin moverse.
Los relámpagos.
Cuando mi padre me da un beso o un abrazo sin razón y me salta alguna tontería de las suyas.
Los relojes que paran el tiempo.
Sentirme deseada.
Escuchar el tick-tack del reloj.
Los paseos.
Don diego.
Cuando se te eriza la piel.
El colegio.
El cine.
Sentir tu respiración.
Cuando a mi hermano mayor se le ríe el bigote (o así lo decimos nosotros).
Lo diferente.
Lo que no le gusta a nadie.
Las cosas inexplicables.
Cuando el flechas mira para otro lado.
Que entiendas porqué no me preocupa.
Los sábados.
El silencio.
Veintisiete.
Sentir el calor abrasándome.
Sentarme en la arena a escuchar el mar, el choque de las olas, el canto de las gaviotas, el viento soplando fuerte… hace sentirme viva.
Cuando me doy cuanta de que llevas un buen rato deseando besarme.
Creer que puedo con todo y todos.
Saber que llevo mucho sin fumar.
Mi banda.
Los lugares apartados.
El inglés.
Pensar, espina clavada, herida del corazón, que aún piensas en mí y que un día volverás.
La paella de mi padre.
Que confíes en mí.
Quitar las telarañas de mis miedos.
Sabes que algún día te diré: póntele, y seguidamente; ¿lo intentamos?
Cuando me dices que todavía nos quedan doscientos cincuenta años.
Saber que no te vas a ir.
Ver que mi hermana pequeña es igual que yo.
Los días buenos (no existen los días malos, solo los menos buenos).
Pensar, y si no…
Que seas la claridad de mi oscuridad, pensar en despertar y ver que aun estás.
Cuando se me congelan los dedos en invierno.
Besar en blanco y negro.
Lo raro.
Ver que cuando lloro por ella no lo intentas cambiar.
Acostarme deseando que te cueles en mis sueños.
Cuando te das cuanta de que, en verdad, es una tontería.
Que te rías de mí.
Seguir cantando cuando sé que si lo hago, no podré hablar en los tres días siguientes, mínimo.
Cuando te quedas embobado mirándome.
Que la gente me mire al bailar o cantar.
La oscuridad cuando me aprietas fuerte la mano.
Las “h” intercaladas.
Cuando encuentro algo que no buscaba.
Que nos envidien.
Que no me escuches cuando canto contigo a través del teléfono.
La piedra del Pinarillo.
El mar.
La timidez de Samu.
Cuando la gente intenta hacerte mal porque les molesta que ellos no puedan ver lo perfecta que es la vida, y de una u otra manera hacen por cambiarlo, terminando por enfadarse sin conseguirlo.
Cuando me dices que me quieres al teléfono y no me lo esperaba.
La cara que pones cuando, de repente, te das cuenta de que lo que estamos haciendo no solo me gusta a mí.
Cuando desconectas totalmente y tu mirada se pierde en algún punto cercano haciéndome ver que empieza el show.
Cuando terminas por contarme algo que no debías.
Mario.
Pensar que por fin hoy será el día.
Que estés totalmente dentro de mi vida.
Lo lejano.
Lo que no se puede ver.
Lo que no se entiende.
Lo imposible.
Lo infinito.
Lo eterno.
La sonrisa que me dedica Fede cada vez que me ve.
Sentirme tan bien.
El sol.
Tu boca.
La cama de debajo de tu casa.
Cuando te pones investigador en plan Csi.
Cuando bailo olvidándome de que hay alguien más.
Todo de Elvira.
Cuando dices lo de los pantalones con tu madre.
Valeria.
Saber que cualquier día, algo grande nos sorprenderá a todos.
Tener miedo si es por algo referido a ti.
La sonrisa que me entrega Roberto (mi profe de sociales), demostrándomelo todo.
Los días distintos.
Estar a salvo de todo y todos.
El punto cachondo de Lara.
Salir con los chicos de vez en cuando, en vez de con vosotros.
Cuando me subo a un bus camino Madrid.
Que me digan cuando hago las cosas bien.
Mis piernas y mis brazos.
Cuando Juan, intentas disimular que me quieres y mi sonrisa no te deja.
Saber que no necesito beber para olvidar ni para divertirme.
La sinceridad.
Cuando sé que entiendes lo que siento, porque tú también lo sientes.
La fuerza, increíble, de Cris.
Quedarme toda la noche sin dormir.
Tu cuerpo.
La palabra “maybe”.
La luna.
Pensar que hay un mañana.
Cuando te entra la vena salvaje.
Cuando me miras intensamente como si intentaras detallarme todo lo que sientes.
Cuando se te empapan los ojos.
Tu voz orgásmica.
Saber que quieres hacérmelo a todas horas.
Imaginar cómo será no tener que mirar el reloj.
La tranquilidad de Mai.
Aprobar los exámenes.
Quedarme dormida cuando nadie podría.
Lo infinitamente bien que me siento al saber que aquí hay infinitas personas que haría infinitas cosas por mí (lo que siento es infinito…)
Cuando la gente da por hecho que tengo que estar bebida o fumada y no lo estoy.
Que Víctor se olvide de que todo ha cambiado.
Cuando me sostienes en el aire.
Que demos el cante.
Soñar que lo sueñas.
La voz de Abel.
Tocarte.
Calentarte.
Pasear durante horas y horas por la orilla del mar.
El calor humano.
Meter los pies en la piscina.
Tomar el sol.
Jugar a las cartas.
Las barritas energéticas.
El red-bull.
Si te gusta.
Pereza.
Las convers.
Los helados a medio día.
No tener que llevar casi ropa por la calle.
Friends, aunque no sé como se escribe Phoeve, y Jowey.
Segovia.
Madrid, quitándolo todo, excepto a María y poco más.
Cualquier tema que no sea de política o religión.
Demostrarte que te amo.
Que todo se vuelva sueño.
Cuando te difuminas.
Que me cantes.
Las locuras.
Dani Martín.
Hacer manitas en sitios indebidos.
Que el mundo tiemble al vernos pasar.
Que creas que soy yo quien acabaré con esto.
Imaginar que si lo deseo con mucha fuerza, aparecerás de repente.
Ver que a cada paso, me quedan menos dedos para contaros.
Cuando sé que te duele y aún así haces lo posible para que no me de cuenta.
Los caramelos de plátano.
El otoño.
Contar los segundos en que tarda un trueno en sonar después del relámpago.
Cuando intentas adivinar porqué me ves diferente y empiezas a decir cosas al tuntún.
Llegar tarde al instituto y subir toda la calle completamente sola.
Cuando te dan ganas de reírte, no quieres y terminas por hacerlo.
Ver sonreír a Fátima.
Saber que tendrán un futuro juntos.
Saber que te gusto.
Estar lejos de cualquier adversidad.
Me gustan tantas y tantas cosas…
Me gustas tú.
(Why_always).
9/8/08
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3 comentarios:
Me gustan algunas cosas que a ti te gustan...Bastantes.
Me gusta perdeme con la cámaray olvidarme de todo,solo verlo atravé del objetivo.
Me gusta la sonrisa de un niño
Los te quiero de mi Mario
Las confidencias de mi princesa.Los besos dulces de mi niño.
Me gusta que un pc me haya dejado conocer a tanta gente,me gusta .
Me gusta el sonido del mar,su olor.
Me gusta el chocolateeeeeeeeeee.
Un beso.
Un beso
Me gusta...
Una recopilación (o aproximación) de todas las muchísimas cosas (como habéis podido comprobar) que me gustan. Hay miles más.
No lo hice por nadie, no va para nadie... en todo caso, por y para mí (me lo merezco).
¡Qué linda eres! :D
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